Jardín y exterior

Cochinillas, tijeretas y otros bichos del jardín en León: cuáles preocupan y cuáles no

No todo lo que corretea por el jardín es una plaga. Algunos bichos son inofensivos y hasta útiles; otros avisan de humedad o de un problema mayor. Aprende a distinguirlos.

Boquilla de pulverizador aplicando tratamiento sobre el césped de un jardín en el artículo sobre bichos del jardín

Cochinillas de la humedad: el aviso que dan

Las cochinillas de la humedad (esos bichitos grises que se hacen una bola al tocarlos) son de los invertebrados más comunes en jardines, macetas y zonas bajas de las casas de León. La buena noticia: no pican, no muerden y no dañan la estructura. Se alimentan de materia orgánica en descomposición y son, de hecho, útiles para el suelo.

La mala: son un termómetro de humedad. Si aparecen dentro de casa —bajo la pila, en un baño, en un cuarto bajo— te están diciendo que hay exceso de humedad ahí. El problema no son ellas; es la filtración o la mala ventilación que las atrae. Corregir la humedad las hace desaparecer solas.

Tijeretas: aparatosas pero casi inofensivas

La tijereta, con sus pinzas traseras, tiene peor fama de la que merece. No es venenosa, no se mete en los oídos —ese es un mito— y sus pinzas apenas pueden dar un pellizco inofensivo si la manipulas. En el jardín es incluso beneficiosa, porque se come pulgones y otros insectos pequeños.

Se vuelve molesta solo cuando aparecen muchas y entran en casa buscando humedad, o cuando dañan flores y frutos tiernos en el huerto. Pero rara vez justifica un tratamiento por sí sola: suele bastar con reducir la humedad y los refugios (hojarasca, macetas pegadas a la pared).

Milpiés, cochinillas de planta y otros

El jardín está lleno de vida, y la mayoría es inofensiva. Los milpiés reciclan materia vegetal y solo molestan cuando invaden en masa tras lluvias. Las cochinillas de las plantas —distintas de las de la humedad: son esos bultitos algodonosos o marrones pegados a los tallos— sí son una plaga de jardinería que debilita arbustos y cítricos ornamentales, aunque su tratamiento es más de fitosanitario que de control de plagas urbano. Y babosas, caracoles o lombrices pertenecen al jardín sano y no requieren intervención.

Cuándo un bicho de jardín sí es un problema

La pregunta útil no es «qué es este bicho», sino «cuántos hay y dónde». Un bicho suelto en el jardín es naturaleza; una invasión que entra en casa es otra cosa. Conviene actuar cuando:

  • Los bichos entran en la vivienda de forma continua, lo que suele indicar un foco de humedad o un acceso que sellar.
  • Aparecen en gran número y de repente, porque muchas veces acompañan a otra plaga (hormigas que «pastorean» pulgones, por ejemplo).
  • Ves de paso las plagas que sí importan: hormigas, avispas o indicios de pulgas y garrapatas si hay mascota.

Prevención: menos humedad, menos bichos

La mayoría de estos invertebrados comparten una debilidad: necesitan humedad y refugio. Ventilar las zonas bajas, arreglar filtraciones, separar las macetas de las paredes, retirar hojarasca acumulada y sellar las rendijas por las que entran resuelve el 90 % de los casos sin necesidad de tratar nada. Y si aun así entran en casa de forma constante, es señal de que hay un problema de fondo —humedad o un acceso— que conviene revisar con nuestro servicio de control de plagas en León. Cuéntanos qué ves y te orientamos.

Eliminar hormigas en León

El bicho de jardín que sí entra en casa con más frecuencia.

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